miércoles, 8 de julio de 2009

putas borrachas

relato que les voy a comentar es de un suceso que ocurrió hace un año y medio. Mi esposo y yo teníamos seis meses de casados y vivíamos en Cuernavaca, una ciudad muy cercana a la Ciudad de México.

Por aquel entonces, decidimos aceptar la invitación de mi suegra de vivir en su casa, con el fin de ahorrarnos gastos, poniendo en renta la casa de Cuernavaca. A nosotros nos pareció muy atractiva la oferta y muy interesante la propuesta de mi suegra, sin embargo a quien no le gustó del todo la idea fue a mi cuñado Roberto, pues él estaba soltero y vivía con su mamá, así que tal vez sintió que le quitábamos algo del espacio vital que había ganado casándose su hermano, pero no hizo ningún comentario abiertamente.

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